El suceso del 24 de julio en Santiago de Compostela, nos ha enfrentado a todos en lo próximo, con lo inexplicable del dolor y la muerte repentinos.

Desde nuestra solidaridad con las víctimas, desde el apoyo que cada uno podemos y debemos asumir como responsabilidad individual, parece necesario mostrar como ciudadanos, el orgullo y la esperanza por la reacción de tantas personas que constituyen la Comunidad de la que formamos parte.